La pluma del Viejo Capitán se deslizó sobre sus legajos durante años de navegación por mares imaginarios, a bordo de un navío imaginario, donde conoció infinidad de amigos con la misma afición que él por la lectura y la escritura. También durante años estuvo guardada en un cajón. El Viejo Capitán emprendió la aventura del Maratón tierras adentro. Ahora, vuelve a esos mares de letras y recopila parte de lo que un día publicó y quién sabe, tal vez incluso nuevos textos. Se verá con el tiempo.
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sábado, 3 de agosto de 2013
martes, 30 de julio de 2013
Si fuera...
"Rompiente" - Pintura marítima de
Si fuera rayo de sol,
iluminaría tu rostro.
Incluso en la penumbra.
Si fuera brisa,
alentaría tu cabello.
Colándome entre sus rizos.
Si fuera alondra,
me posaría entre tus manos.
Para no escapar jamás.
Si fuera lago en calma,
me reflejaría en tus ojos.
Para abrazarme a tus lágrimas y no dejarlas salir.
Si fuera eco,
repetiría tus palabras.
Hasta el fin de los tiempos.
Si fuera rosa,
por tus labios me dejaría besar.
Para sellarme con ellos.
Si fuera suspiro,
me cobijaría en tu pecho.
Con tal de sentirte por dentro.
Si fuera ola que rompe en la orilla,
lamería tus pies desnudos.
Menudos y de nácar.
Si fuera estrella,
ampararía tus sueños.
Desde el anochecer al alba.
Si fuera almohada,
me metería en ellos.
Para aliviar mi alma.
Pero nada de eso es posible, mujer.
Nada, porque... porque sólo soy un hombre.
Un hombre que te ama en la distancia,
en la imposibilidad en la desesperanza
y en silencio.
iluminaría tu rostro.
Incluso en la penumbra.
Si fuera brisa,
alentaría tu cabello.
Colándome entre sus rizos.
Si fuera alondra,
me posaría entre tus manos.
Para no escapar jamás.
Si fuera lago en calma,
me reflejaría en tus ojos.
Para abrazarme a tus lágrimas y no dejarlas salir.
Si fuera eco,
repetiría tus palabras.
Hasta el fin de los tiempos.
Si fuera rosa,
por tus labios me dejaría besar.
Para sellarme con ellos.
Si fuera suspiro,
me cobijaría en tu pecho.
Con tal de sentirte por dentro.
Si fuera ola que rompe en la orilla,
lamería tus pies desnudos.
Menudos y de nácar.
Si fuera estrella,
ampararía tus sueños.
Desde el anochecer al alba.
Si fuera almohada,
me metería en ellos.
Para aliviar mi alma.
Pero nada de eso es posible, mujer.
Nada, porque... porque sólo soy un hombre.
Un hombre que te ama en la distancia,
en la imposibilidad en la desesperanza
y en silencio.
Porque sólo soy un hombre que vive de
la ilusión - ¿o debería decir de la
desilusión? -, de un amor que ni pudo
ni podrá ser.
Un hombre que te evoca en cuanta belleza
contempla. En una rosa bañada en rocío,
en el frágil vuelo de una mariposa, en un
atardecer de verano, en los reflejos de
la luna llena a la orilla del mar, en la
sonrisa de un bebé.
Nada. Nada de eso es posible. Nada de todo
eso puedo hacer, porque...
¡¡ Porque sólo soy un hombre !!
J.C. Ojeda García del Moral
- El Viejo Capitán -
2007
Para ella, por ella, sin ella
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